viernes, abril 21, 2006

 

Todo es posible

Batía los huevos con rabia por tanta humillación y ultraje a los que era sometida. De sus ojos salían lágrimas amargas de color sepia. Resbalaban por sus mejillas e iban al plato y se revolvían en el remolino espumoso que aventaba el tenedor.

Cuando él se metió el primer bocado de tortilla, cayó muerto.

 

¿Qué tal?

Espero compartir con vosotros mis relatos

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